La Sala L’Horta despide la temporada con una sugerente experiencia sensorial para bebés inspirada en los sonidos de la noche y el paisaje lunar

  • “A cau d’orella” es una producción de Vir Roig para la compañía valenciana Cuneta, formada en 2008 por los artistas sonoros Alba Murcia y Vicent Pelechano.
  • Para recrear esta atmósfera sonora relajante e inmersiva, utilizan objetos cotidianos, un armónium y un pedal electrónico que graba y reproduce en directo capas de sonidos y voces.

 

¿Qué pasa cuando nos vamos a la cama? ¿Qué suena allí fuera en la oscuridad de la noche? Es el momento de los animales nocturnos y los ronquidos de papá y mamá.  El sonido de un mosquito que intenta picarnos mientras soñamos. El silencio de la calle, los grillos, el gato que maúlla, el soplido del viento y el traqueteo de la lluvia. La noche está llena de sonidos, y La Luna es la única que está siempre despierta para escucharlo todo.





La Sala L’Horta despide la temporada el próximo domingo 15 de mayo con una original propuesta de arte sonoro inspirada en la luna y el paisaje sonoro de la noche. A cau d’orella es una experiencia sensorial íntima y relajante que ha sido concebida para niños y niñas de primera infancia (hasta 5 años), aunque la dramaturgia está planteada en diferentes capas para que también la disfrute el público adulto les que acompaña.

Unas conchitas, macetas vacías, papel arrugado… todo suena a poquita luz para hacerle cosquillas al oído y experimentar con la ciclicidad del tiempo, las formas y colores de los astros, los ruidos de los animales nocturnos y, incluso, los recuerdos y las historias de la luna que forman parte de nuestro imaginario.

“A cau d’orella” es una creación de Vir Roig para la compañía valenciana Cuneta, formada en 2008 por Alba Murcia y Vicent Pelechano, dos artistas que se dedican a la búsqueda de nuevos lenguajes escénicos vinculados al arte sonoro. En esta pieza en concreto se utilizan objetos cotidianos como tubos de electricidad, botellas, ollas, sartenes o palillos de comer para realizar pequeña percusión. Además, cuentan con el apoyo de un armónium -instrumento de origen indio a medio camino entre teclado y acordeón- y un pedal electrónico que graba en directo y reproduce en loop capas de sonidos y voces.




Es una pieza respetuosa con las lógicas de la primera infancia, en la que se propicia el diálogo con la poesía encontrada en las cosas pequeñas y que forma parte central de las vidas de los bebés. El público se sienta a ras del suelo y, desde aquí, compartimos este universo.

Tal y como explica Alba Murcia, “desde Cuneta tenemos muchos motivos para plantear una propuesta de arte sonoro específicamente para este tipo de público, donde priorizamos el sonido frente a otros estímulos escénicos. En nuestra trayectoria nos hemos dirigido a público familiar en otras ocasiones pero, a día de hoy, nuestro interés es más profundo todavía dada la existencia de nuestro hijo que tiene ahora dos años. En este pequeño e intenso tiempo de crianza hemos podido aprender mucho de cómo los bebés se relacionan con el sonido y de cómo es una compleja y bella manera de comunicación. Nos parecía interesante llevar a escena todas aquellas pequeñas acciones sonoras y visuales que han despertado el asombro de nuestro hijo durante este tiempo”.

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